CARTA DEL GOBERNADOR: FEBRERO 2026

viernes, 6 de febrero de 2026

Josep Maria Buqueras

CARTA DEL GOBERNADOR: FEBRERO 2026 (YouTube)

Tradicionalmente, Rotary International dedica el mes de febrero a LA PAZ. Este no es un gesto simbólico, es un recordatorio de lo que somos y de lo que podemos aportar.

La paz es un estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad y seguridad, caracterizado por la ausencia de guerra, violencia o conflictos. Pero sería pobre reducirla a eso. La paz auténtica no es únicamente la falta de hostilidades, es también armonía social, justicia y equilibrio interior. Es, en el fondo, un proceso constante de construcción, basado en el diálogo y la tolerancia.

Por eso, cuando hablamos de paz, hablamos de una realidad que existe tanto a nivel social como personal. Se sostiene en el entendimiento y el respeto mutuo, y se refuerza cuando somos capaces de resolver disputas mediante el diálogo y la no violencia, construyendo entornos seguros y dignos para todos. La paz, en definitiva, no es pasividad. La paz es responsabilidad.

Las palabras que la representan son muchas y diversas: armonía, tranquilidad, calma, serenidad, concordia, entendimiento, diálogo, justicia, tolerancia, empatía y no violencia. También aparecen términos asociados como tregua, sosiego y reposo, y otras ideas que implican unión y progreso, como el amor, la unidad y la libertad. Todas ellas apuntan a lo mismo, que la paz no es una idea abstracta, sino una forma concreta de estar en el mundo y de convivir.

Desde la teoría de Johan Galtung, podemos comprenderla mejor si pensamos que existe una paz que consiste, simplemente, en que no haya violencia directa, la llamada paz negativa; otra más ambiciosa, la paz positiva, que no se limita a que no haya guerra, sino que exige condiciones que permitan el pleno desarrollo humano, la justicia social, la armonía y la resolución no violenta de los conflictos; y, entre ambas, una paz neutra, como etapa intermedia, en la que no hay conflicto abierto pero aún no se ha alcanzado una justicia plena. A estas miradas se suman otras clasificaciones igualmente sugerentes, como la paz personal, la social y la ambiental (Gaia), que insisten en la idea central que la paz va mucho más allá de la simple “no-guerra”.

En esta misma línea, la UNESCO y la ONU reconocen el derecho a la paz como un derecho humano fundamental, que incluye la educación para la paz, el desarrollo sostenible y la participación ciudadana. Así,, la paz se entiende como un valor universalmente deseable, esencial para la convivencia y el desarrollo.

Y aquí es donde Rotary tiene una voz propia, clara y necesaria. Paul Harris, ya en 1905, promovió la paz mundial a través del entendimiento internacional, la amistad y el servicio comunitario. Defendió que la paz no se mantiene por la fuerza, que es posible mediante la comprensión, la educación y la superación de prejuicios; y convirtió a los rotarios en auténticos constructores de puentes entre comunidades y naciones.

De su visión se desprende la idea, muy rotaria, que la paz es activa. Harris defendía una paz valiente y comprometida, que se construye mediante el servicio y no sólo por la ausencia de guerra. También creía que la ignorancia amenazaba la paz, y por eso situaba la educación como herramienta fundamental para superarla. En su filosofía, la amistad y la ayuda al prójimo tenían un papel decisivo ya que unen a las personas, reducen la distancia, desarman prejuicios y, con ello, hacen retroceder el odio. Y, en plena Segunda Guerra Mundial, lo expresó con una claridad que hoy sigue interpelándonos, preconizando que la paz no se improvisa, que debemos planificarla, construirla de forma deliberada, con intención y constancia.

En este mes de febrero, os invito a que cada club haga de este mensaje una práctica: en lo que hacemos, en cómo lo comunicamos y, sobre todo, en cómo nos relacionamos. La paz no se declara, se trabaja. Y Rotary, precisamente, nació para eso.


Josep Maria Buqueras
Gobernador del Distrito 2202
Año 2025-2026