El Rotary Summit de Rotterdam cerró sus puertas dejando una
sensación difícil de medir en cifras, pero fácil de percibir entre sus
participantes: Barcelona 2027 genera ilusión, expectación y muchas ganas de
vivir una gran Convención Internacional de Rotary.
El Comité Local de Organización (COA) de Barcelona 2027 tuvo
una presencia especialmente destacada durante todo el encuentro. Su stand se
convirtió en uno de los puntos de encuentro del Summit, con un flujo constante
de rotarios interesados en conocer los primeros detalles de la Convención,
adquirir material promocional y realizar sus preinscripciones. Las previsiones
que se manejan ya apuntan a más de 30.000 posibles asistentes, confirmando la
enorme capacidad de atracción de Barcelona como ciudad anfitriona.
Ese entusiasmo también tuvo su espacio en el programa
oficial. Sergio Aragón presentó algunos de los planes que se están preparando
para 2027 y explicó por qué la cita de Barcelona aspira a convertirse en una
experiencia excepcional para la comunidad rotaria internacional.
Rotterdam fue también una oportunidad para trabajar pensando
en el propio Distrito 2202. El gobernador Oriol Brutau pudo mantener encuentros
con el secretario general de Rotary International, John Hewko, y con el
presidente de Rotary International, Yinka Babalola, con quienes abordó algunos
de los principales retos del Distrito, especialmente en materia de membresía.
Sobre la mesa estuvo una cuestión de fondo: cómo conseguir que la Convención de
Barcelona no solo sea un gran acontecimiento mundial, sino que también trabaje
para nuestro Distrito, fortalezca nuestros clubes y contribuya a atraer nuevos
rotarios.
El Summit tuvo además una importante dimensión formativa,
con la participación de gobernadores electos y nominados en sus respectivas
sesiones de preparación.
Pero Rotterdam dejó también otra imagen, quizá menos visible
y no por ello menos importante: la de un Distrito unido. Gobernadores, futuros
gobernadores y rotarios compartieron jornadas de trabajo, conversaciones,
amistad y complicidad, reforzando objetivos comunes y una manera de entender
Rotary basada en avanzar juntos.
Rotterdam ha sido una magnífica antesala. Barcelona 2027 ya
ha empezado. Y el reto ahora es conseguir que su impacto permanezca mucho
después de que termine la Convención.